El pasado viernes fui a recoger mi 308, la larga y tensa espera, aproximadamente 101 días, ha valido y sin lugar a dudas la pena. Desde ese mismo instante solo he hecho que sentir sensaciones y como no recibir infinidad de elogios.
Sabia que iba a ser un día inolvidable, desde la entrada en el concesionario viendo como la luz iluminaba mi 308 blanco, con el techo panorámico y demás detalles en negro, mi llanta 18”, el frontal agresivo, las líneas deportivas que conformaban el excelente gusto de los diseñadores, en esos momentos fue cuando note una sensación única e indescriptible.
Los momentos posteriores fueron algo desconcertantes, mi diferentes sentidos notaban sensaciones parejas, mi piel se estremecía al notar el frió del cuero, la suavidad del material del salpicadero, y el éxtasis al llegar a la pantalla del navegador, el olfato sentía una olor poco familiar, olor a nuevo mezclado con el aroma del ambientador integrado.
El tacto continuaba con su éxtasis, debajo del volante podía notar infinidad de funciones a mi disposición, control de velocidad, música celestial, sensores de luz, sensores de lluvia….Mis odios estaban ausentes a toda información que no procediera del sonido de mi radio, indicaciones del gps….
Mis ojos veían como las personas con las que me cruzaba e iluminadas con mis faros autodireccionables xenón se quedaban atónitas a mi paso. Sentía como las miradas se clavaban en mi y en mi “mas que un coche”
No podía imaginar que podrían haber mas sensaciones, sin rumbo fijo me dispuse a continuar con mis emociones, notar la suavidad de la conducción, la aceleración, la perfección en la manera de agarre y su capacidad para ser dominado en curvas, fue los siguiente que pude notar, tenia entre mis manos la perfección de la maquina creada por el hombre.
Llegaba el momento de abandonar mi coche, de dejar de sentirme un hombre único, mis brazos y manos no seguían lógica alguna, no podía desprenderlos del volante, se habían quedado prendidos. Era el momento de abandonar mi coche en el frió y solitario garaje.
Mis ojos no podían dejar de mirarlo, el color blanco del coche, los ojos que acompañan a la boca deportiva negra.
Sin más se despidió de mi acompañándome con su cortesía en forma de luz. Y en mi cabeza un solo pensamiento,”que llegue el día de mañana para poder gozar de sus increíbles prestaciones”.
P.D: Son las sensaciones que una persona como yo, notó cuando fue a recoger su nuevo coche. Espero no haberme explayado mucho, pero no he podido resumir más lo que en aquel 9/05/2008 noté.
Saludos, a todos aquellos en los que en algún momento notasteis alguna de estas sensaciones.
